El Primer Día y la Primera Noche
Cuando su cachorro de Schnauzer miniatura llegue a casa, déjelo en el suelo y no lo vuelva a agarrar excepto si es absolutamente necesario. se trata de un perro, un perro de verdad, y no debe ser transportado como si fuera una muñeca de trapo, sosténgalo lo menos posible y no permita que nadie lo agarre y lo trate como a un bebé. En resumen: ponga al cachorro en el suelo y déjelo ahí excepto cuando sea necesario hacer otra cosa.
Muy probablemente, su cachorro de Schnauzer Miniatura sentirá unos instantes de miedo en su nuevo entorno, lejos de su madre y de sus compañeros de camada. Reconfórtelo y tranquilícelo, pero no lo consuele. No le de el típico tratamiento de un compadecerse de el. Sea calmado. Amigable y tranquilizador. Anímelo a explorar y a olfatear su nuevo hogar. Si esta oscuro, encienda las luces.
Déjelo vagar durante algunos minutos mientras usted se sienta tranquilamente o realiza sus tareas rutinarias. Deje que el cachorro venga a usted.
Los compañeros de juegos pueden causar un problema inmediato si el nuevo cachorro de schnauzer miniatura es recibido por niños u otros animales. Si no es así, puede olvidarse del tema. La afinidad natural entre niños y cachorros debe supervisarse hasta que se establece una relación de < Vive y deja Vivir >. Esto es aplicable particularmente si el cachorro llega en navidad, cuando hay más excitación de la habitual y más oportunidades de trastornar al cachorro. Es mejor traer al cachorro algunos días antes o después de la semana de vacaciones. al igual que un niño, su cachorro de Schnauzer Miniatura necesita mucho reposo y no debe ser muy manoseado. Una vez el niño descubre que el cachorro tiene <<sentimientos>> similares a lo suyos y puede ser herido fácilmente, las oportunidades de juego y las responsabilidades proporcionan un buen entrenamiento y ejercicio para ambos.
Durante su primera noche con usted, el cachorro debe colocarse en el sitio donde dormirá habitualmente, por ejemplo en la cocina, ya que su suelo puede limpiarse facilidad. Permita que explore la cocina hasta quedarse satisfecho, cierre la puerta y déjelo dentro.
Prepare su comida y aliméntelo de forma no muy pesada la primera noche. Proporciónele un cazo con agua, no mucha, ya que muchos cachorros trataran de beberla toda de golpe. Déjele un abrigo viejo o un jersey para que se tumbe en cima, el lo preferirá ya que las prendas desprenden olor humano, fomentando así su sentimiento de seguridad en la habitación donde ha sido alimentado.
Competiciones
Un perro de competición es, comparativamente hablando, una rareza. Es uno, entre varias camadas de cachorros, que ha nacido con un grado de perfección física que se halla muy próxima a la norma que se aplica para juzgar a la raza en la pista de competición. Un perro así al llegar a la edad adulta, debería poder ganar o acercarse mucho a la victoria en las competiciones importantes. Es además probable que, al término de su época de competición, sea muy solicitado como animal de recría, etapa ésta en que, como macho comprobado, automáticamente alcanzará un elevado precio por sus servicios.
Concurrir a competiciones puede ser muy divertido, pero no debe olvidarse que la competencia es muy fuerte en ellas. De hecho, aun cuando todos los expertos fueron una vez principiantes, las probabilidades juegan en contra del novato. Conviene recordar que competiremos contra criadores experimentados, tanto profesionales como aficionados, personas que han dedicado toda una vida a la cría, selección y presentación de los mejores ejemplares. Además, el perro más perfecto que jamás haya nacido tiene defectos y, en nuestras manos, tales defectos resultarán mucho más evidentes que en las del criador experimentado que sabe cómo minimizar los de su perro.
Sin embargo, el criador experimentado no nació conociendo lo que debía hacer. Tuvo que aprenderlo... ¡y lo mismo deberemos hacer nosotros! Podemos, si queremos, dedicar a tal empeño el mismo tiempo, estudio y profunda observación que él pero transcurrirán bastantes días antes de que logremos resultados.
LA CLAVE DEL EXITO
En primer lugar, busquemos un cachorro Schnauzer Miniatura de bella estampa apto para concurrir a competiciones Llevémonoslo casa, eduquémoslo de acuerdo con el manual y, con el máximo cuidado, démosle todas las oportunidades necesarias para que se convierta en el perro esperado. Algunos expertos recomiendan mantener alejado de las grandes competiciones a todo cachorro que sea un campeón potencial hasta que haya llegado a su madurez Cuando se aproxima a ésta, llevémoslo a exposiciones caninas y, después de esta experiencia —válida tanto para el perro como para nosotros—, orientémonos hacia las competiciones importantes y los grandes premios.
Siguiente etapa: leer la norma de acuerdo con la cual se juzga al perro. Estudiémosla hasta que la sepamos de memoria. Tras haber hecho esto, y mientras nuestro cachorro permanece en casa (que es donde debe estar) convirtiéndose en un perro normal y sano, acudamos a todas las competiciones posibles. Sentémonos junto a la pista y observemos la forma de juzgar. Mantengamos los oídos bien abiertos y también los ojos. Hagamos nuestro propio juicio, comparando cada uno de los perros con la norma, la cual ya conocemos ahora de memoria.
En nuestras evaluaciones no comencemos por buscar defectos. Al contrario, busquemos virtudes, las mejores cualidades. ¿Cómo se ajusta un perro dado a la norma? Tras haber considerado y anotado las virtudes, procedamos a tomar nota de los defectos y veamos qué es lo que impide que un perro dado se mantenga correctamente en pie o se mueva bien. Comparemos estos defectos con las virtudes, dado que, idealmente, cada característica del perro debería contribuir a un todo armonioso.
Constituye una buena práctica tomar notas respecto a cada perro, siempre comparándolo con la norma. En el «juicio junto a la pista» debemos olvidarnos de nuestras preferencias personales respecto a tal o cual rasgo. ¿Qué es lo que dice la norma respecto a ello? Observemos cuidadosamente mientras el juez asigna los perros a una categoría dada. Resulta difícil, desde fuera de la pista, apreciar los motivos por los cuales el número uno ha sido puesto antes que el número dos. Tratemos de seguir el razonamiento del juez. Más tarde tratemos de hablar con él, después de que haya terminado (no todos los jueces dispondrán del tiempo necesario o se sentirán inclinados para ello). Formulémosle preguntas respecto a la razón por la cual ha calificado a determinados perros y a otros no. Escuchemos mientras el juez explica los motivos de su clasificación.
Cuando no estemos junto a la pista, hablemos con los aficiona dos y los criadores. No temamos pedir opiniones o decir que ignoramos algo. Es mucho lo que debemos escuchar, y ello nos ayudará considerablemente y activará nuestros avances si somos buenos oyentes.
Veremos que vale la pena inscribirse en el club canino nacional, que es el órgano rector para todo lo que se refiere a los perros pura sangre en un país determinado, y suscribirse a su revista si publica una. A través de este club podemos averiguar dónde se encuentra el que agrupa a perros de una raza dada, en el cual también deberemos inscribirnos. Ser miembro de estos clubes nos ha de permitir contar con la oportunidad de trabar amistad con otras personas que comparten nuestros intereses y preocupaciones, aprender más acerca de la raza de nuestro perro, y conocer cuán do y dónde tienen lugar las competiciones y exposiciones caninas.
La primera cosa que debemos hacer al prepararnos para una competición, es saber la fecha en que ésta va a tener lugar y conocer las normas por las que se va a regir. Escribamos, pues, al club canino nacional para obtener una copia del programa de competiciones y de sus correspondientes normas (así como para las competiciones de obediencia o de habilidad, o de cualquier tipo en que nos hallemos interesados).
Debemos enseñar a nuestro perro, así como enseñarnos a nosotros mismos, algunos de los principios básicos en la competición canina. Deberemos aprender la forma de conseguir que permanezca inmóvil el can, y éste deberá aprender a adoptar esta actitud cuando se le requiera para ello. Nuestro perro deberá aprender a aceptar, asimismo, el ser examinado por un desconocido (en otras palabras, el juez de la competición). También deberemos aprender cómo conseguir que el perro se mueva de un modo apropiado junto a nosotros, y él deberá aprender a actuar de esta forma cuando así se le ordene.
Las exposiciones caninas difieren de las competiciones regulares sólo en el hecho de que no se concede puntuación alguna. Tales exposiciones se organizan especialmente para promover la participación de perros jóvenes (y jóvenes cuidadores) en las competiciones.
Con la conducta en la pista, que hemos tenido ocasión de observar en las grandes competiciones, siempre presente, inscribamos a nuestro perro en tantas exposiciones caninas como podamos. Cuando se halle en la pista, son dos las labores que nos corresponde llevar a cabo. Una de ellas es procurar que nuestro perro siempre aparezca en la forma más favorable para él. La otra es no perder de vista al juez, para saber qué quiere que hagamos. Con centrémonos únicamente en el juez y en nuestro perro. Mostrémonos rápidos y despiertos; hagamos exactamente lo que el juez so licita. No hablemos con él, excepto para responder a las preguntas que nos haga. Si hace algo que no nos gusta, no debemos decirlo. Y no lo irritemos (como tampoco a nadie más) hablando y jugando constantemente con nuestro perro.
Al movernos por la pista, recordemos mantenernos alejados de los perros que avancen a nuestro lado y frente a nosotros. Muchos aficionados a los perros creen que no se debe concurrir a una competición regular hasta que el perro esté próximo a su edad adulta, y después de que tanto el cuidador como el animal hayan tenido tiempo de adquirir experiencia y de perfeccionar la conducta y los movimientos en la pista durante las exposiciones caninas.
Las competiciones son para los perros de pura raza inscritos en el club que las patrocina. Cada perro se inscribe en la categoría que le corresponde según su edad, sexo e historial previo de concurrencia a competiciones. Las diversas categorías generalmente incluyen: cachorros, principiantes, criados por el concursante y libres; y también puede existir una para veteranos y otra para parejas, por ejemplo.
Asimismo, cabe que haya una categoría para jóvenes exhibido res de edades comprendidas entre 10 y 16 años, ambas inclusive, los cuates compiten para decidir quién cuida mejor a su perro, más que para determinar cuál es el mejor animal, como ocurre con las demás categorías.
La Lucha Contra Los Parasitos
Los parásitos van unidos a nuestros animales domésticos desde hace siglos. A pesar de los esfuerzos más modernos, las pulgas siguen acosan do a nuestros perros e incluso a nosotros mismos. Todos los perros tienen prurito. y las pulgas pueden echar a perder al más feliz de los perros. Entre las molestias figuran la pérdida de pelo y el morderse continuamente. Lo grave es el contagio de tenias y que toda la familia se rasca en verano. En tiendas de animales se puede encontrar una amplia gama de productos para el control y la eliminación de pulgas, y su veterinario seguro que le dará recomendaciones. Pulverizadores, polvos, collares y baños combaten las pulgas desde el exterior. Pastillas y píldoras los combaten desde el interior. Comente las posibilidades con su veterinario. No todos los productos pueden utilizarse conjuntamente con otros, y algunos perros pueden ser más sensibles a ciertas aplicaciones que otros. Una infestación muy fuerte requiere un tratamiento múltiple.
Revise cuidadosamente a su perro en busca de garrapatas. Aunque [ pulgas pueden adquirirse casi en cualquier parte. las garrapatas se adquieren con más probabilidad en bosques espesos, pastos u otros exteriores (como en los shows, pruebas de obediencia o de campo). Los que sufren más riesgos son los perros atléticos, activos y cazadores, aun que cualquier perro que se pasee puede ser el huésped. Recuerde que la enfermedad de Lyme es transmitida por una ingestación de garrapatas
Por lo que respecta a los parásitos internos, los gusanos son potencialmente peligrosos para los perros y para la gente. Anquilostomas, ascárides, vermeslátigo, tenias y gusanos del corazón comprenden el principal grupo de productores de problemas. La desparasitación de los cachorros empieza sobre las dos
tres semanas y continúa hasta los tres meses de edad. El cuidado higiénico del entorno es también muy importante para prevenir la contaminación por huevos de ascárides y anquilostomas. La prevención contra el gusano del corazón es recomendada por muchos veterinarios. aunque hay algunos inconvenientes en la introducción regular de los venenos en el organismo de nuestros perros. Estos preparados diarios o mensuales también ayudan a regular muchos otros parásitos. Discuta los distintos procedimientos con su veterinario.
Los ascárides son un gran problema para los perros y las personas. Se encuentran en el intestino de los perros y pueden pasar al hombre mediante la ingestión de productos contaminados con heces. La infección por ascáridos puede evitarse no paseando a los perros por zonas de mucho tráfico de gente, quemando las heces y reprimiendo a los perros de forma responsable (en muchas zonas del país sujetar a los perros está regulado por ley). Los ascárides se transmiten de la madre a su camada. y la perra debe tratarse junto con los cachorros, incluso si las pruebas salían negativas antes de parir. Los cachorros son tratados generalmente cada dos semanas, hasta tos dos meses de vida.
Los anquilostomas. como los ascárides. también son peligrosos para los perros y para el hombre. El parásito, conocido corno Artcylostoma caninum, causa una larva migrans cutánea en el hombre. Los huevos de anquilostoma se transmiten por las heces y se hacen infecciosos en zonas arenosas y sombreadas. La larva penetra por la piel del perro y éste se infecta. Al lamerse, el parásito pasa al intestino, pulmones, tráquea ya todo el sistema digestivo. Los perros infectados padecen anemia y pierden gran cantidad de sangre en los lugares donde se anda el parásito a nivel del intestino.
Aunque es poco frecuente que afecte al hombre, el vermeslatigo es conocido como uno de los parásitos más comunes en América. Estos largos parásitos afectan al intestino del perro, donde se andan y producen cólicos y diarrea. Estos vermes son difíciles de diagnosticar a menos que se identifiquen en las heces filtradas. Los gusanos adultos pueden ser más fácilmente eliminados que las larvas, ya que los vermes latigo tienen ciclos vitales inusuales. El cuidado higiénico apropiado de las superficies exteriores es crítico para la eliminación de estos perjudiciales parásitos.
Las tenias son vehiculadas por pulgas y entran en el perro cuando este ingiere la pulga al lamerse. Los humanos pueden adquirir la tenia del mismo modo, aunque es menos probable que traguemos las pulgas mediante lamidos.
Estudios recientes demuestran que algunos roedores y otros animales silvestres han sido infectados por tenias, y los perros pueden afectarse al cazar y/o ingerir estos animales.
Por supuesto, es más probable que se infecten de este modo los perros cazadores y los terriers que los perros caseros. El tratamiento para las ha resultado ser muy eficaz, y los perros infectados no muestran grandes molestias o síntomas. No obstante, si se infecta el hombre, el hígado puede afectarse seriamente una limpieza adecuada es la mejor postura frente a las tenias.
La enfermedad del gusano del corazón se transmite por mosquitos y afecta seriamente a los pulmones, corazón y vasos sanguíneos del perro cuando este es picado por un mosquito infectado. La larva tarda seis meses en madurar. Los perros infectados sufren perdida de peso y de apetito, tos crónica y fatiga general. No todos los perros infectados muestran signos de enfermedad rápidamente, y los perros portadores pueden estar infectados durante años antes de que aparezcan los signos clínicos. El tratamiento de la enfermedad del gusano del corazón es efectivo, pero también puede ser peligroso. La prevención, como siempre, es la mejor alternativa. La ivermectina es el ingrediente activo mas usado como preventivo y ha resultado tener éxito. Consulte con su veterinario que es lo mejor para su perro. Los preventivos empiezan a tomarse generalmente a los ocho meses de vida y se continúan tomando durante los meses de invernales.